La liberación, la inmersión

El hogar es un lugar interior en el que una mujer se siente entera. Un estado de ánimo continuado que nos permite experimentar sentimientos como el asombro, la paz, la liberación de las preocupaciones y de las exigencias.

Los vehículos que me transportan a ese hogar son la música, el arte, la lectura, la playa, ver el atardecer, perderme en la naturaleza…

A veces encontramos ese hogar al iniciar una actividad: un idioma que queríamos aprender o mejorar, volver a tocar o cantar, hacer una nueva receta, volver a escribir. En definitiva, hacer de nuestro rincón un mundo. Hacer algo que deje huella.

No tener tiempo no es excusa. Las mujeres sacamos tiempo de donde no lo hay cuando un familiar enferma o cuando alguien nos necesita. Debemos atribuir el mismo valor a regresar a ese hogar. Ese tiempo debe ser sagrado, dedicado a una misma exclusivamente y quienes nos rodean han de respetarlo, animarnos a encontrarlo y hacer por que sea posible.

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