Chavela Vargas: libertad, arte y alma

Vivió libre, construyéndose y destruyéndose a su antojo. Cantó, amó, bebió, se hundió y se recompuso como y cuanto quiso. Rebelde, solitaria, transgresora, lesbiana, de alma y canciones desgarradas, fuerte, valiente y ardiente. Se fue en 2012 y hace poco Netflix nos acerca a cómo vivió con un conmovedor documental: “Chavela”.

Solitaria

Fue una niña solitaria y triste. No conoció a sus abuelos. Sus padres tenían muchos prejuicios, mucho miedo al qué dirán, no la querían y cuando se divorciaron la dejaron con sus tíos. Vivió siempre sola y a las virtudes de esa soledad se agarraba para defender su libertad.

“Chavela Vargas hizo del abandono y la desolación una catedral en la que cabíamos todos”, escribió su amigo Pedro Almodóvar.

Desgarradora

Daresha Kyi nos recuerda que el dolor dio forma a todo lo que ella hizo. Sin ese sufrimiento no habría sido quien fue. Transmitía esa pena y la compartía, transformando su dolor en arte y dando alma a sus canciones.

Intentaba paliar este dolor y soledad con un consumo abusivo de alcohol y hasta que no logró dejar de beber no puso recobrar su carrera y su vida

Contra los roles

Vivía a contracorriente: se ponía los pantalones y su poncho rojo, vestía “como un hombre”, fumaba, bebía mucho y llevaba pistola. Llegó a afirmar: “Vivimos en una sociedad patriarcal. Tienes que respetar y hacer que te respeten.”

Lesbiana

“No se estudia para lesbiana, ni te enseñan a ser así. Yo nací así, desde que abrí los ojos al mundo. Yo no tengo de qué avergonzarme. Piensa que el ser humano ama y nada más, no le preguntes a quién ni por qué. Yo he amado mucho. Quien no ha amado no ha vivido”.

Su sexualidad fue un tabú y hasta que no superó la barrera de los 80 años no lo reconoció abiertamente. Hoy es reivindicada por la diversidad sexual y por el movimiento feminista.

Entre artistas

Conoció y entabló amistad con un sinfín de artistas como Ava Gardner, Pablo Neruda, Pedro Almodóvar, Joaquín Sabina, Gabriel García Márquez, José Alfredo Jiménez, Diego Rivera o Frida Kahlo y Ava Gardner (con las que también compartió sábanas).

Lorca fue su poeta y eterno confesor y uno de sus últimos deseos fue rendirle homenaje sacando “Luna Grande”. Otros de sus deseos fueron escribir su propio libro para contar su historia e ir por última vez a España. El cuarto deseo fue el único que no pudo cumplir: sacar una versión personal de La Llorona, uno de los temas que consiguió hacer más suyos.

Finalmente nos dejó en un hospital Cuernavaca en agosto de 2012. Sus últimas palabras fueron “Me voy con México en el corazón” pero el mito permanecerá y nos acompañará siempre.

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